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y luego llegamos a dolores hidalgo que es como la quinta esencia del espíritu nacional, allí nos perseguía un canónigo extravertido con la espingarda en ristre, medio caríacontecido, medio corniveleto, medio cornipelambrudo, corriendo por los pasillos de la iglesia, ¡chavales chavales, venid!, y filas de niños a visitar el lugar sacro, horror de niños todos uniformaditos, camino de guanajuato, cuando paramos en dolores hidalgo, que yo soy de murcia decía aquel medio monstruo cornibrocho entre exabruptos, tenía la cara opalescente, un cadáver recién exhumado, y esto es una representación, ¡mastuerzos!, esperad un momento chavales, no dejaba de decir “mastuerzos” y “chavales” el canónigo aquel, y nosotros no parábamos de correr, ésta es la cuna de la independencia mexicana, del alca y de la unidad de la patria, sálvese quien pueda, mientras dure el patriotismo éste de pandereta estamos salvados salvaditos, la patria somos todos los poderes fácticos y vosotros ustedes los sesentamillones de desposeídos de todo, chavales una gran nación, me entendéis vosotros ustedes que venís en alpargatas a hacer turismo, bueno, barato y bonito, esto es la devastación estamos sentado sobre un barril de pólvora, méxico es un polvorín insurgente, exangüe, y el cura miguel hidalgo fue el primero en dar el grito de independencia contra los españoles sarnosos, y aquellos niños en fila apuntando en sus cuadernitos con los ojos como platos ante aquel pandemónium, esto no lo arregla ni el centauro del norte, cuyos paños menores pueden ser adorados en el museo de la revolución, la madrugada del 16 de septiembre de 1810 es lo importante, la patria que nace, que en lugar de ser un rosario de la aurora, sí señor, fue un viva la independencia, viva américa, muera el mal gobierno, gigantesco negocio hemos montado, y el de murcia con aquel instrumento o fusta o máquina descomunal como la del capítulo octavo de paradiso dispuesto a empalarnos por donde fuera la parte correspondiente, corríamos como locos aunque fuera de murcia el muy pánfilo del canónigo gachipín, con la cosa del concúbito, y la maestra que se tapaba los ojos ante aquella representación, y decía que eso no lo apuntaran, sino que en la mañana del 30 de julio de 1811 lo fusilaron las tropas realistas de españa, decía a gritos aquel sátiro indómito, y su cabeza, qué civilización, qué refinamiento, qué cosa la nueva españa, su cabecita, la del cura hidalgo digo, junto a la cabeza de allende y aldama y jiménez expuestas públicamente en guanajuato, sí señor, en jaulas de hierro, sí señor, colgadas en las cuatro esquinas de la alhóndiga de granaditas, sí señor, y allí estuvieron, decía el tonsurado rijoso que seguía ejerciendo el misterio bufo sin dejar de maldecir, hasta 1821 en que nos independizamos o sea se independizaron ustedes o sea méxico se independiza de españa, apuntaban los niños en fila en sus cuadernitos ya arrugaditos no tengáis miedo chavales que parece que tenéis el sieso manido, así se hace patria en el museo que fue casa de miguel hidalgo, seguíamos corriendo acosados por aquél horror de hombre, grandes lienzos con indios de musculatura rubeniana o perros indígenas postrados y siniestras figuras de españoles, decía la maestra o una voz en off o el canónigo, que a aquellas altura debía tener una erección desproporcionada, las uñas de los obispos, jueces, encomenderos, veedores, virreyes de la nueva vieja españa, ojos inyectados manos huesudas exageradamente grandes, ¡dios!, como garras, y eso que no las pintó el estalinista siqueiros, aquí los niños entraban en trance, para romper el equilibrio monográfico del horror español y de la exaltación patriótica, que esto es un polvorín de desigualdades, atinó a decir la sierpe obsesa del murciano, un toque kirtch, los vestidos charros con incrustaciones de oro y plata del cantante y compositor mito dios canijo josé alfredo jiménez, para servirle, que es como una reliquia del santo prepucio en una vitrina donde sigue siendo el rey, el mentado era natural del lugar, todo tiene su lógica, hasta que conseguimos salir zumbando y librarnos del aquél fauno artrítico que todavía resoplaba alongándose por los triforios de aquella especie de iglesia o catedral o monumento o casa museo de la cuna de la independencia, mazacote, hibridación, mestizaje identitario, sublime, todo conforme para la sumisión, y la patria corniforme truly forever, y que tengas suerte cuando cruces de mojadito para el tío sam.
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