viernes, 10 de junio de 2011

El hombre que no se muerde la lengua (Ramón Gil)



Polushkin
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El hombre que no se muerde la lengua
Ramón Gil
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A mí me da igual hacer agua, la hago. Empecé a hacerla sin querer, un poco porque sí, sin pensarlo mucho,
y luego se hizo costumbre.
Pasó el tiempo y ahora, no sé el motivo, tal vez porque sea viejo, con el agua me salen
peces
y eso no gusta.

¿Para qué haces peces si sólo se te pide agua?

Nadie quiere peces y lo entiendo pero no me resigno, es molesto pero no me resigno. El
agua la sigo haciendo, eso me da igual, pero no sé qué hacer con los peces.
Ellos me empujan, me pesan, me ahogan.
Estoy pensando en matarlos.
De momento los clasifico por colores, pongo su cabeza en mis dientes y muerdo un poco sus
ojos, sólo un poco. No sufren, estoy seguro. Pero algunos me llegan hasta el sueño y se
hacen un ovillo en mi lengua y veo con mi lengua sus ojos,

ojos naranjas,
ojos espinas,
ojos algas,
ojos branquias.

Sospecho que muerdo el recuerdo de lo que no eran,
sospecho que yo también soy un pez al que le muerden los ojos un poco, sólo un poco.
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Este asombroso y misterioso texto, me lo ha mandado Ramón Gil. Yo estoy acostumbrado a su sorprendente forma de escribir porque frecuento su blog, Textos ocasionales. Un blog que te hace pensar la realidad de forma distinta y que está atravesado de pasajes de extraordinaria belleza. Sé que no le gusta que diga estas cosas, pero son verdad.
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1 comentarios:

Isabel dijo...

Te agradezco el enlace, vengo de allí y sus palabras me hacen sentir como si me zarandearan.

Saludos